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Alumno Doutor

Hace más de
dos años que entreno capoeira.
Quién me lo iba decir cuando en el verado del año
2000 veía las rodas en las calles de Rio Grande do
Sul. Toda aquella gente jugando, cantando e tocando las
músicas entre risas y una alegria desbordante que
contagiaba a los que desde fuera veíamos asombrados
algunas de las maniobras que hacían en el aire. Personas
de todas las edades y condición física participando
en esta expresión del folklore brasileño,
con los pies descalzos sobre el asfalto de la ciudad.
Y entre los asombrados espectadores, mi camarada Joaquin
y yo, que decidimos comenzar a practicar este arte. Sin
embargo, de vuelta a España, por un motivo por otro,
no conseguiamos encontrar el momento adecuado. Por fin hace
dos años empecé a practicar capoeira, sobre
todo, desde que conocí al contramestre Malhaçao
en que empencé a disfrutar de ella aun más.
Y aquí sigo, pese a los problemas de horarios que
tengo por mi profesión, intentando mejorar, haciendo
nuevos amigos y, sobre todo, disfrutando cada día
con la práctica de la capoeira; esperando que algún
día en la roda, mis compañeros y yo, podamos
transmitir a la gente que nos observe la misma sensación
que tuvimos mi camarada y yo viendo a aquellos capoeiristas
en las calles de Brasil.
Sé hacer capoeira!!!!

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